Si se reconocen al menos la mayoría de estas imágenes, puede llenar el formulario de participación al dorso de la hoja ... jajajajaja...

Recuentos de una Mariposa con alas de colores, que recordó su nombre, Moira, al volver a nacer...

Recuerdo estar sentada en el piso del baño de visitas, llorando a mares después de un temascal, porque pude ver la necesidad que tenía mi alma de dejarte y lo que se avecinaba al hacerlo. Salí del baño, subí las escaleras y caminé despacio por el pasillo hacia la habitación, donde estabas aguardando una respuesta de mi parte. Ese día cometí el mayor error de esta vida. Ese día perdí a mi amigo, a mi dragón protector del alma, a mi compañero de cama, a mi capricornio estabilizador de mis alas...
Entonces, alzo mis ojos al cielo y con cara de ironía pregunto... es en serio?? Es simplemente una oportunidad más donde la tentación baila frente a mis manos para que contenga mis ganas y demuestre que aprendí a controlar esta fuerza interna que nos ha consumido en otras vidas?? Acaso ya no hay peligro?? Porque yo no me siento lista aún para dar el paso!! (cara de horror ante la corriente de acciones sucesivas que por más que he hecho cambios sigue pasando en cadena a como lo han pronosticado!!)
Me entrego a seguir caminando, pero esta vez algo ha cambiado... siento el control que mis acciones pueden tener sobre esta energía, siento cómo puedo elegir ser yo por encima de la tentación, siento la libertad de jugar lejos del abismo, pudiendo reconocer formas y tiempos... y sin morir en el intento.
De pronto la noche se viste de esperanza y ante una llamada surge la luz que nunca se apaga: ¿querés un masaje ya? ¡SÍ, por favor!, mi cuerpo reclama y llevada sobre el viento que busca la calma, me encuentro de espaldas llorando penas amargas, soltando enojos de desvalorización y deseando cambiar mis patrones de pareja en relación.
Nace de nuevo el sol, propongo dejar de atraer personas a medio sanar relaciones pasadas, me enfrento a mi necesidad de decir lo que quiero en voz alta y la pequeña mariposa de la ilusión del amor comienza a mover las alas... ¡quiero sentir de nuevo mariposas en la panza!
Sí, lo dicho, soy exigente en cómo quiero que sea la persona que me las despierte, pero lo asumo, no quiero aceptar menos que un romántico empedernido que tenga brillo en los ojos al mirarnos y quiera recorrer el mundo conmigo de la mano. Soy también esa romántica de novela, que por amor hace lo que sea, pero fortalezco mi garganta y comprendo que la condescendencia ya no cabe en mi nueva conciencia.