viernes, mayo 04, 2012

Pre-encuentros

En medio de otros sueños conocidos y sin reconocer este nuevo rostro o un nombre en medio del silencio, aparece una imagen repetida que me da a entender lo que el viento grita... lo grita abriendo de golpe puertas y ventanas, rugiendo a través de árboles y montañas, desde donde no puede percibirse más que un deseo, de rescatarnos en esto de ser completos. ¿Qué podrían significar estos encuentros? -- desde el otro lado del espejo, un hada caribeña ayuda a escuchar las respuestas: "Son los llamados del alma que está lista para acercarse, pero no ocurrirá nada hasta que sean dos los dispuestos a amarse" -- Típica jugada del universo, que me pone a prueba, tal si fuera simplemente cuestión de un beso. ¡Pero ya no creo en los besos mágicos que despiertan de la muerte y crean finales felices para siempre! -- "Es hora de volver a soñar despierta", me recuerda un duende en medio del desierto, que recorre a mi lado años completos de búsquedas intangibles y deseos de reencuentros, "porque ya sos libre del pasado, sin culpas por el presente y con derecho a vivir un futuro diferente". Recorro entonces con la mirada y la piel, a aquellos que podrían conectarse más allá de un sentimiento, esperando reconocer-te en un segundo de magia, brillo y acercamiento, porque sé que estos presagios dependen también de mis decisiones de mantener la mirada y no sólo de querer jugar a ser la niña mala... ya son tres pre-encuentros oníricos y uno de carne y hueso, simplemente espero... que al final podamos realmente comenzar de cero, sin las ataduras de terceros y sin sentir que repetimos patrones viejos, que podamos sobrevivir al tiempo y al espacio, al frío invernal y al otoño nostálgico, el Sur trae de nuevo lo que hemos añorado...

1 comentario:

  1. Encantado estoy por esto! Estoy esperando fírmemente una explicación!! Que intriga! Nuevamente el destino nos revela quién viene con ese presagio oscuro de impotencia... Ay Mariposa! Que haremos con este show infinito!

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Cuando soñamos las cosas parecen más reales...

el sueño nos conecta con nuestro mundo interno